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Más información general sobre las bajas polares
Las bajas polares que se forman en latitudes altas, cerca de los bordes de los casquetes polares helados, en conexión con importantes invasiones de aire ártico o polar, suelen ser predominantemente convectivas. Las bajas polares que se forman en latitudes medias, cerca del frente polar, son a menudo más baroclínicas. Como consecuencia de los diversos mecanismos de forzamiento y de las diferentes condiciones locales que influyen en su formación, las bajas polares pueden tener diferente estructura de un lugar a otro. A esto se debe la dificultad para formular una definición de ellas que sea precisa y sin ambigüedades. Como las bajas polares son más frecuentes en latitudes altas, los satélites circumpolares constituyen el mejor, muchas veces el único, medio para observarlas. Las bajas polares se pueden dividir en unos pocos tipos o categorías. Algunas de las más espectaculares bajas polares se generan cuando masas de aire ártico fluyen sobre un océano relativamente más templado. En este caso, se desarrolla una intensa convección, que muchas veces se manifiesta formando nubes dispuestas en hileras ("cloud streets"), como respuesta a los intensos flujos de calor y humedad desde la superficie del mar, y finalmente se forma una baja polar convectiva "real". Las masas de aire que se originan sobre el Océano Ártico pueden invadir latitudes más meridionales sin que nada las estorbe, hasta llegar al Mar de Noruega y el Atlántico Norte, a través del "paso" entre el noreste de Groenlandia y Svalbard. El Estrecho de Bering es otro "paso", aunque menor, a través del cual se pueden desplazar hacia el sur masas de aire ártico con poco espesor vertical. Las invasiones de masas de aire ártico formadas sobre Canadá, cuando se desplazan hacia el este, pueden dar lugar a la formación de impresionantes bajas polares sobre el Mar del Labrador, entre el sureste de Groenlandia y la costa de la Península del Labrador.
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