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| Flujo zonal sobre el Atlántico Norte y Europa: Altura geopotencial en el nivel de 500mb |
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La figura anterior muestra el campo de altura geopotencial en el nivel de 500mb para el caso de flujo zonal, en el cual la circulación se dirige ininterrumpidamente de Oeste a Este. Compara ésta con el gráfico del mismo campo para el caso de flujo en situación de bloqueo, que se muestra a continuación. En este último caso, una región de persistentes altas presiones desvía la circulación a ambos lados del continente europeo. Un bloqueo también puede ser bipolar, lo que significa que el rasgo persistente es una alta emparejada con una baja, y las isopletas se curvan alrededor de este dipolo en la misma forma que en el caso de una sola alta mostrado aquí.
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| Flujo bloqueado sobre el Atlántico Norte y Europa: Altura geopotencial en el nivel de 500mb |
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Estos dos diferentes regímenes pueden ser entendidos como análogos a las regiones centrales de cada ala del "atractor" de Lorentz: cuando el modelo de Lorentz entra en este área del "atractor", tiende a permanecer ahí durante un tiempo, según se discutió previamente. Nosotros no podemos conocer con antelación por cuanto tiempo va a permanecer ahí, pero al menos conocemos que no va a haber un cambio significativo a corto plazo. El "atractor", para el caso de la atmósfera, está basado obviamente en un sistema inmensamente más complicado que el del "atractor" de Lorentz, pero su comportamiento con respecto al bloqueo es, sin embargo, muy parecido.
Por tanto, en el corto plazo (alrededor de 2 ó 3 días), podemos predecir el tiempo con un grado razonable de exactitud; el efecto separador de las pequeñas diferencias en las condiciones iniciales no empieza a manifestarse en sí mismo hasta que han pasado unos cuantos días, y la persistencia de los regímenes atmosféricos implica que nuestras predicciones tenderán a ser más precisas de lo que serían si la atmósfera no poseyera esas regiones de semi-estabilidad.
En el largo plazo, no podemos esperar ser capaces de producir predicciones precisas, pero en escalas de tiempo aún mayores, el comportamiento promedio de la atmósfera se aproxima a su valor climatológico, y por tanto somos todavía capaces de predecir tendencias en el tiempo meteorológico. Por ejemplo, podemos hacer una predicción razonablemente precisa de la precipitación estacional para el próximo mes, pero no podemos decir en qué días va a llover.
En realidad, el reto aparece en la intersección de estas dos escalas de tiempo: es decir, en la predicción a plazo medio. Esta es la escala en la que la naturaleza caótica de la atmósfera frustra nuestros intentos de una predicción precisa, pero en la que los promedios climatológicos nos resultan poco provechosos. Por tanto la pregunta final que nos hacemos en este módulo es: ¿cómo producimos la predicción a plazo medio más efectiva posible, dada la impredecibilidad inherente en el sistema?
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