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Ondas de gravedad
En este tipo de ondas, la
gravedad constituye la fuerza restauradora.
Hay dos tipo de ondas de gravedad, las externas y las internas.
Ondas de gravedad externas
Las ondas de gravedad externas solamente pueden existir si el fluido tiene una superficie
libre o existe una discontinuidad de la densidad en su interior. La fuerza restauradora actúa verticalmente
y la onda se propaga a lo largo de la superficie del fluido. Esto se muestra en la figura
inferior.
Para aislar los mecanismos que actúan en las ondas de gravedad puras se ignoran los efectos de la
compresión, la rotación terrestre y el rozamiento. Por consiguiente, se omiten estos términos
de las ecuaciones del movimiento en las direcciones del eje "y" y del "z", así como de la
ecuación de continuidad en dos dimensiones. Las olas que se forman en el agua son un ejemplo
claro de estas ondas de gravedad externas. Mediante la aplicación del método de las perturbaciones
se obtienen ondas con la siguiente velocidad:
En este ecuación, "h" representa la altura de la superficie (o de la discontinuidad entre
dos capas uniformes) sobre la que se forma la onda. La velocidad de la onda se compone de
dos partes: la primera establece que el sistema ondulatorio es transportado por la
corriente y la segunda representa los efectos gravitatorios, como se aprecia por la
presencia de "g". Resulta útil considerar dos casos extremos. El primero es cuando Tanh(x) se
aproxima a la unidad, al crecer "x" entonces el espesor del fluido aumenta en relación con la
longitud de onda, y la ecuación resulta:
El segundo caso extremo es cuando x se hace muy pequeña, de manera que entonces Tanh(x)
es aproximadamente igual a "x", lo que se traduce en:
Esta es la velocidad de ondas muy largas comparadas con el espesor del fluido.
En ambos casos, la velocidad de fase de las ondas individuales es la misma. Luego las
ondas muy cortas y las muy largas son (casi) no dispersivas. En el caso de ondas intermedias,
la velocidad de fase depende de la longitud de onda, con lo que éstas son dispersivas.
Las ondas en una superficie de agua son un buen ejemplo de ondas de gravedad dispersivas. Esto se
ilustra en la figura inferior.
Ondas de gravedad internas
Las ondas de gravedad internas, también llamadas ondas de flotabilidad ("buoyancy waves"),
sólo pueden existir cuando la atmósfera tiene una estratificación estable. En este caso,
si una parcela de fluido es desplazada verticalmente de su posición de equilibrio experimentará
un movimiento oscilatorio a causa de la diferencia de densidad respecto al aire externo (flotabilidad).
Como la fuerza restauradora en este caso es la flotabilidad, lo más apropiado es utilizar
el término "ondas de flotabilidad". En un fluido como el océano que está limitado por arriba y por abajo,
las ondas de gravedad se propagan principalmente en un plano horizontal, puesto que las
que se desplacen verticalmente son reflejadas por ambas superficies para formar
ondas estacionarias. Sin embargo, en un fluido que no tenga límite superior, como es el caso de la atmósfera,
las ondas de gravedad se pueden propagar tanto vertical como horizontalmente.
En las ondas que se propagan verticalmente la fase es una función de la altura. A éstas se las
llama ondas internas. Las ondas de gravedad internas no suelen ser importantes en movimientos
de escala sinóptica, pero pueden llegar a serlo en movimientos de mesoescala. Por ejemplo,
las que se forman a sotavento de sistemas montañosos son ondas de gravedad internas.
También se considera que tales ondas juegan un papel destacado en el transporte vertical de
energía y de momento, y a menudo se las asocia con la formación de turbulencia en
aire sin nubes ("clean air turbulence", o bien CAT).
Ondas topográficas
Cuando el aire se ve forzado a fluir sobre accidentes topográficos con una forma sinusoidal y bajo
condiciones de estratificación estable, las parcelas de aire sufren alternativos desplazamientos hacia
arriba y hacia abajo respecto a sus niveles de equilibrio. Es decir, cuando se desplazan sobre cadenas montañosas experimentan oscilaciones que son debidas a la
flotabilidad, como se muestra en la figura.
En este caso, se trata de unas ondas que permanecen estacionarias con relación al suelo. Las nubes con forma lenticular se forman en el seno de un flujo de aire
sobre una región montañosa.
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