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Formación de ciclones y anticiclones
La brisa marina refleja cómo el desarrollo de circulación en un plano puede, a través de la fuerza de Coriolis, inducir circulaciones en otros planos. Este concepto puede ser utilizado para desarrollar modelos de formación de ciclones en respuesta al calentamiento diferencial.
Supongamos que tenemos un patrón de regiones cálidas y frías alternas sobre la superficie terrestre, creadas por la diferencia de calentamiento que sufren los diferentes tipos de suelos. El teorema de la circulación muestra que se tenderá a desarrollar una circulación vertical con aire cálido ascendiendo sobre las regiones cálidas y aire frío descendiendo en las regiones más frías. Como se muestra en la siguiente figura, esto inducirá circulaciones en la superficie, con giro ciclónico sobre las regiones cálidas y anticiclónico sobre las frías.
De manera similar, una masa de aire frío moviéndose en una región cálida, inducirá una circulación vertical con aire cálido ascendente y aire frío descendente sobre la región fría en superficie. Por lo tanto aparecerá una acelaración de una circulación ciclónica en cada curva horizontal abarcando la región cálida y atravesando la frontera con la región fría. En la figura podemos ver que la inyección de aire frío del noroeste tiende a crear circulaciones ciclónicas al suroeste del aire frío.
En los Estados Unidos se ha observado la formación de ciclones bajo estas condiciones. La inyección de aire frío desde las Grandes Llanuras hacia Texas y el área de la Costa del Golfo, inicia el desarrollo ciclónico. Esto también ocurre en la costa este de los continentes, donde el aire frío se mueve sobre las corrientes oceánicas cálidas dirigidas hacia el polo tan frecuentemente, que las regiones de mayor ciclogénesis están ubicadas en las costas atlánticas estadounidenses y frente a la costa japonesa.
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