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Formación y características generales
Las nubes estratiformes son habituales en la baja troposfera a latitudes altas, especialmente durante la noche y en invierno.
Su proceso de formación sigue 2 caminos posibles:
- Condensación debida a enfriamiento cerca de la superficie (nieblas y estratos)
- Condensación en la parte superior de una capa límite bien mezclada por la turbulencia (estratocúmulos)
En el primer caso, la niebla o estratos se sitúan por debajo de una inversión de temperatura cercana a la superficie.
La inversión se genera normalmente por enfriamiento radiativo (de noche o con el sol cercano al horizonte).
La niebla también puede generarse por advección de una masa de aire caliente y húmedo sobre una superficie terrestre o marina muy fría.
Una tercera posibilidad de formación de nieblas es la mezcla (horizontalmente por advección, o verticalmente por turbulencia) de 2 masas de aire diferentes.
Un prerrequisito para la formación de nieblas es la existencia de humedades altas en niveles bajos. Esto explica por qué a menudo la niebla se forma tras una tarde de lluvia. Un alto contenido acuoso, generador de nubes en los niveles bajos, también puede ser originado por la convergencia de humedad en los niveles bajos en zonas frontales.
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En tales casos, la formación de nieblas o estratos puede ser el único indicio de la existencia de un frente caliente débil, o de un viejo frente ocluido.
En el segundo caso, las nubes se sitúan por debajo de una inversión en los bajos niveles (aproximadamente de 1 a 3 km. de altitud), que es a menudo una inversión de subsidencia asociada a un anticiclón.
El aire por debajo de la inversión está bien mezclado por mezcla turbulenta (tanto convectiva como debida a fricción con la superficie) debido a los fuertes vientos existentes. Como la mezcla turbulenta conduce a una razón de mezcla prácticamente uniforme en toda la capa límite, la condensación y formación de nubes ocurre en la cima, donde se registran las temperaturas mínimas.
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